SEPULTURA DE JULIÁN BESTEIRO. CEMENTERIO CIVIL DE MADRID

Julián Besteiro Fernández
CATEDRÁTICO Y POLÍITICO
Madrid, 21 de septiembre de 1870 – Carmona (Sevilla), 27 de septiembre de 1940

Presidente del PSOE. (1925-1932)
Presidente de la UGT (1925-1934)
Presidente del Congreso de los Diputados (1931-1933)
Diputado en las Cortes Generales (1918-1923)

Fue elegido miembro del Consejo Nacional de Defensa 
(órgano creado para negociar la rendición de la República). 
Tras la huida de los otros miembros del Consejo, queda en Madrid como máxima autoridad republicana, entregando el poder a los vencedores de la Guerra Civil Española.

Al entrar las tropas franquistas en Madrid, Julián Besteiro permaneció en su puesto en los sótanos del Ministerio de Hacienda, siendo allí detenido y obligado por los falangistas a hacer el saludo "brazo en alto". Besteiro se lo negó respondiéndoles que 
"a su edad le costaría mucho aprenderlo"
Fue trasladado, en un precario estado de salud, a la prisión de Porlier y, posteriormente, a la de El Cisne. El 8 de julio, un Tribunal Militar le condenó a 30 años de reclusión mayor, siendo trasladado desde la cárcel de Dueñas, hasta la prisión de Carmona.

"Muero siendo socialista. Cuando la libertad en España vuelva a hacer a los hombres libres, quiero que mis restos sean envueltos en una bandera roja y enterrados al lado de la tumba del que fue mi maestro: Pablo Iglesias"
(Últimas palabras pronunciadas por Julián Besteiro, en la cárcel de Carmona, antes de morir)

El 27 de septiembre de 1940 , Julián Besteiro fallece en la prisión de Carmona (Sevilla). Fueron testigos de su fallecimiento: su mujer Dolores Cebrián , su cuñada Mercedes y su sobrino Jaime. Fue enterrado en el Cementerio de esa localidad.
LÁPIDA DEL NICHO DE JULIÁN BESTEIRO. CEMENTERIO DE CARMONA (SEVILLA).
Tras 20 años en 1960 en el cementerio de Carmona, donde se prohibió el acceso a su tumba, su féretro fue trasladado al cementerio civil de Madrid.
SEPULTURA DE JULIAN BESTEIRO. CEMENTERIO CIVIL DE MADRID



"Una mujer, que había estado observando las operaciones de los enterradores desde lejos, esperó a que éstos terminasen y se acercó, cuando ya no queda nadie frente a la tumba. Miró la inscripción, el nombre, el apellido. Volvió a donde estaba y tomó un clavel rojo de los que había llevado a la tumba de su marido, muerto por fusilamiento en septiembre del treinta y nueve. Regresó junto a la tumba de Besteiro y lo depositó sobre la lápida de granito, junto a su nombre. Vestida de negro, se alejó caminando lentamente por los senderos de gravilla".
TEXTO EXTRAIDO DE"DE AHORA EN ADELANTE"

OTRAS FUENTES CONSULTDAS

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